A veces no es suficiente con darlo todo.
No es suficiente con querer a alguien tanto que el día ha merecido la pena sólo por saber que está ahí (donde sea).
Apreciar cada gesto y palabra, porque siempre te hacen sentir ese cosquilleo, te hacen pensar "es feliz".
No, no es suficiente, no lo es.
Duele ver que lo que para ti es tan importante, para otra persona no lo es ya.
Que todo lo que he escrito antes... parece que era sólo cosa tuya.
Joder si duele.
Y hago tonterías que siguen siendo nada.
Y aunque no esté sola, de todas maneras es como si esa palabra lo describiese todo ahora mismo. Yo, mi habitación, lo que veo por la ventana, lo que veo en la calle, en las estanterías del puto Mercadona.
Porque se ha cansado de intentarlo.
Porque ya no merece la pena, ya no merezco la pena.
Hay momentos en los que el nudo en la garganta realmente no me deja respirar.
Pero supongo que tendré que irme acostumbrando a ello.
(Y encima parezco una quinceañera idiota escribiendo estas cosas. Lo siento. Pero es mi blog, y es lo que hay.)